¿Cómo crecer espiritualmente cuando te sientes seco? El ejemplo del tamarisco

 

¿Cómo crecer espiritualmente cuando te sientes seco? El ejemplo del tamarisco



Hace un par de días, mientras realizaba mi lectura bíblica devocional, quedé meditando en Génesis 21:33. En este pasaje, encontramos al patriarca Abraham en Beerseba, una zona conocida por sus temperaturas extremas (alrededor de 36°C), su humedad casi nula y un calor sofocante.

En ese lugar tan hostil, este hombre decidió hacer algo inusual: plantó un tamarisco.

Abraham plantó un tamarisco en Beerseba, 
y allí invocó el nombre del SEÑOR, el Dios eterno. 
Génesis 21:33

La asombrosa resistencia del tamarisco

¿Por qué Abraham eligió precisamente este árbol? Al investigar su naturaleza, descubrí características que parecen milagrosas:

  • Transforma lo amargo en frescura: Sus raíces pueden absorber agua salada. A través de un proceso complejo, el árbol expulsa los cristales de sal por sus hojas, lo que genera una brisa fresca bajo su sombra.

  • Crecimiento lento: Es un árbol que no tiene prisa; puede tardar hasta 400 años en alcanzar su tamaño completo.

  • Raíces profundas: Su capacidad de supervivencia en el desierto es inigualable.

Hoy, este árbol representa la fe de quienes buscamos al Señor. A veces sentimos que nuestra vida espiritual avanza lento o que el entorno es "salado" y hostil, pero el ejemplo de Abraham nos enseña que es posible florecer en el desierto.

Abraham: Un hombre temporal ante un Dios Eterno

¿Te lo imaginas? Abraham, un hombre limitado y pecador, conversando con el Dios infinito. Un creyente con una vida temporal oraba al Dios eterno. Él utilizó este árbol como un símbolo de su confianza.

Si queremos que este 2026 nuestra fe sea como ese tamarisco, necesitamos pasar de la intención a la planificación espiritual.

3 Pasos prácticos para fortalecer tu fe este 2026

Para imitar la fe del patriarca en medio de nuestra propia sequedad, te sugiero estas tres herramientas:

  1. Define un "Beerseba" (Lugar y Tiempo): Abraham eligió un lugar específico para invocar el nombre de Dios. Si te cuesta orar, es probable que te falte un horario en la agenda o un rincón tranquilo en casa. Elige un lugar, por pequeño que sea, y conviértelo en tu altar.

  2. Planta un tamarisco (Lectura Bíblica): Escuchar la voz de Dios es la mitad del diálogo. No lo dejes al azar. Puedes usar un plan para leer la Biblia en un año o, como sugieren muchos líderes, hacerlo en dos años para meditar con más profundidad. Ir despacio, como el tamarisco, permite entender y reflexionar mejor el mensaje.

  3. Invoca el nombre de Dios (Planifica tu Oración): No confíes solo en tu memoria. A menudo olvidamos las peticiones de otros o las propias porque no tenemos un "cuaderno de oración" ¿Tienes el tuyo?  Anota versículos, registra necesidades y, sobre todo, marca y destaca cuando veas una respuesta. Es el registro de tu historia con Dios.


Conclusión: Bajo la sombra de El Olam

Como ese tamarisco que crece lentamente, casi imperceptible para el mundo, así es la vida de quien confía en el Señor. No importan las condiciones externas ni la "crítica ácida" que a veces nos rodea cuando estamos en la presencia de El Olam, el Dios eterno.

Lo que nos rodea no marca nuestro futuro; lo marca Aquel a quien invocamos.

¡Feliz Año Nuevo 2026!


¿Qué te ha parecido esta reflexión? ¿Qué hábito espiritual te gustaría fortalecer más en este nuevo año? Cuéntame en los comentarios, me encantaría orar por tus propósitos.

Comentarios

  1. Excelente reflexión con una aplicación práctica y directa para aferrarnos a nuestro señor día a día, sin buscar cumplir con la lectura sino encontrarle y disfrutar de Él calmadamente, en cada momento a solas. Bendiciones.

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  2. La lectura de la palabra es como el alimento, debe ser adecuada, disfrutada, para que sus vitaminas sean absorvidas en toda su capacidades, y que sus frutos sean los del espíritu Santo, grande y poderoso es el Señor.

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